Página dedicada al reconocimiento del ignorado ambiente agreste de la República Oriental del Uruguay.
Si respetas y queres lo "natural", aquí vas a encontrar las mejores imágenes y las instrucciones exactas para disfrutarlos.
Cabo Polonio - Rocha

El Cabo Polonio es un lugar … diríamos que no solo único, sino especial. Le aseguro que si deja que el silencio, la tranquilidad, el tronar de las olas, la amable oscuridad de la noche, el cielo infinito, y la amabilidad de la gente le penetre por sus poros. No querrá volver a lo tosco de nuestras ciudades, a la basura ciudadana, al humo y el ruido ensordecedor de los motores, ni a la brusquedad de algunos vecinos.

El día pasa lento, suave, la arena rodea a los visitantes, mientras el profundo océano no deja de acariciar las rocas con sus interminables olas. Llegan y se van, como lo han hecho por miles y millones de años, mucho antes que alguno de nuestros antepasados siquiera hubiera agarrado una rama como herramienta práctica. Cuando ya no estemos, ellas seguirán chocando contra esas enormes piedras, desgastándolas un poco más hasta que no sean más que pequeños guijarros que la marea tragará para no volver a devolver.

La aventura comienza en la ruta 10, de ahí a los vehículos 4x4, transitando unos veinte minutos hasta bajarnos en medio del pequeño pueblo del Polonio. Simplemente hay que caminar hasta debajo del faro, para deleitarse con las vivencias de la colonia de lobos y leones marinos. Las dos playas son amplias, hay un lugar para cada visitante. En la noche mirar hacia el universo es casi una obligación, no hay que dejar de observar a los demás mundos, las demás estrellas. Tan solo piense que alguien allá en alguno de esos pequeños puntitos blancos, puede estar preguntándose lo mismo que usted. El lo observa a usted, y usted a el. Jamás nos conoceremos, pero por un momento estamos viéndonos, más que no sea separados por algunos miles de años luz.

Disfrutar de las maravillosas dunas y sus misteriosas arenas, del mar inabarcable y su incansable voz, sentados arriba de una de las miles de rocas que tapizan los bordes del cabo, no cuesta nada. Son espectáculos gratuitos y fantásticos para quien sabe apreciarlos, inútiles para quién los cataloga según la escala de valores ficticios de nuestra sociedad capitalista.

La gente que puebla este lugar lo esta esperando, respetuosos y amables. Sus voces serán la única guía en este lugar imperturbable, donde a pesar que algunos desubicados dejan la basura que no han querido llevarse, son la gran minoría. Las toninas que lamentablemente no pudimos fotografiar, suelen nadar cerca de las rocas y de las playas un par de veces a la semana. Algunos leones machos, que han perdido alguna que otra batalla buscando traspasar sus genes a una nueva generación, pueden verse descansando en enormes rocas que sirven de camillas para su recuperación. No se estrese de antes, que a pesar de no haber electricidad, las computadoras no se extinguirán y los programas de televisión no cambiarán mucho en algunos días. El espectáculo que brinda el Polonio no abunda, de lo otro tenemos de sobra. Vaya y déjelo tal cual esta, no perturbe lo poco natural que nos queda, y sino le agrada la naturaleza a pesar de ser parte de ella, directamente no vaya. Podemos ir a encandilarnos con la opulencia y las cosas materiales que se exhiben sin vergüenza en otros lugares, al Polonio eso no le interesa, y por el bien de todo nuestro planeta, esperemos que siga sin interesarle.  

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Lo Anti Natural
“Usted quiere a sus hijos, nietos, sobrinos, primos… ¿quiere a alguien más?
Controle su resentimiento, piense… la basura que hoy tira será la que los contaminara mañana. Sin un objetivo en común, no hay país que avance”. leer más...